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  • Cosas que me dijeron los muros de Madrid

    Un fragmento de un muro en Leganés

    Es difícil caminar por el barrio de Malasaña sin toparte con chicas o chicos posando sobre las paredes del barrio. Fuerzan posturas estéticas que han aprendido de las revistas de moda como si fueran modelos. Se muerden los carrillos por dentro, arquean la espalda y proyectan los ojos hacia el objetivo.

    Hace unos años esas mismas paredes, cuyos graffity o locales de ocio hoy sirven de escenario de la fotografía, solían sostener carteles políticos o pintadas reivindicativas ya que, hasta los noventa, Malasaña solía ser uno de los barrios donde se escenificaba el conflicto social en Madrid, entre otras muchas cosas.

    En la estampa se concentran muchas aristas de la mercantilización extrema de nuestras sociedades. Que una modelo venda su imagen es normal, es su profesión, lo extraño resulta que escolares, albañiles o u oficinistas adquieran las actitudes de una modelo para aparecer en redes sociales en las que nadie les paga o mandar una foto a sus amigos.

    Desde que en los años veinte el tiempo de ocio de la clase trabajadora comenzara a comercializarse masivamente, la mercantilización se ha abierto paso a mordiscos, comiendo más y más esferas de nuestras vidas. Los barrios tienen marcas (Malasaña) y targets. Nosotros y las calles, juntos, conformamos postales.

    *

    Paso cada fin de semana por un gran muro amarillento en Tetuán. Es la pared exterior de un polideportivo municipal (al que llevo a mi hija a natación), y en el aparecen y desaparecen pintadas. Imagino que lo repintan con cierta frecuencia de ese amarillo mostaza-sucio por su carácter público y lo inconveniente de algunos mensajes.

    De la pared porosa emergen declaraciones de amor, firmas y muchos mensajes políticos. En no pocas ocasiones se producen auténticas guerras semióticas, propias de la puerta de baño público. Mensajes de un grupo fascista dialogando con otros de grupos antifascistas, por ejemplo.

    El muro amarillo recién borrado…y recién pintado

    Casi cada fin de semana, desde hace tres años, pienso lo interesante que hubiera resultado haber llevado un registro visual del muro. Pintadas, pintadas pisadas, pintadas contestadas, muro repintado, primera nueva pintada de la nueva vida de la pared…y vuelta a empezar. Suelo pensar, “menuda ocasión perdida”, y dejo pasar la ocasión de fotografiarlo con el móvil para volver a pensar, meses después, “jo, hubiera merecido la pena haber empezado, sigue mutando”. Soy un desastre.

    Recientemente, se ha puesto en marcha un proyecto desde alguna instancia del Ayuntamiento, donde están participando vecinos y una academia de arte del barrio, para elegir los motivos con los que se va a decorar el muro. Me resulta interesante pensar que un proyecto valioso, -la participación vecinal y artística me agradan-, entrará en conflicto con la locura comunicativa y la viveza del muro amarillo-feo. No pretendo criticar el proceso sino poner de manifiesto la naturaleza compleja y conflictiva de la calle, de nuevo latiendo en la superficie inerte de un muro.

    *

    Caminando con J. por el barrio, ella suele advertirme a cada paso de las nuevas pintadas llevadas a cabo por un tal Daro. Un auténtico bombardero que tiene tagueado cada rincón del distrito en el que vivo y muchas calles de otros cercanos.

    La menor altura de mi hija de siete años hace que pueda ver antes que yo Daros en lugares inverosímiles –bordillos, aristas, filos-. Le gusta fijarse en las ligeras variaciones que va introduciendo en la firma (trazos en la letra O o adornos, realmente toscos), los colores, las técnicas (spray, rotu y ¡hasta ceras!). Daro es un estajanovista de la pintura y J. y yo le hemos cogido cariño. A la calle Francos Rodríguez la llamamos la ruta del Daro y fantaseamos juntos sobre su verdadero nombre, sus motivaciones o, incluso, con su carácter. Nos gustaría mucho conocerle.

  • Domingo de cromos y cultura fanzinera

    Si Martin Tupper, la Chica Explosiva y sus secuaces presentan novedades estamos obligados a gritarlo a los cuatro vientos. Una serie de colecciones de cromos y facsímiles de primorosa factura con buena charla y la ambientación musical. Seguro que no tienes nada mejor que hacer el domingo a la hora del vermú que ir a La Íntegra a ver qué sorpresa nos deparan los creadores detrás de los fanzines Jo, tía! y Los secretos del universo.

  • Desempolvamos el blog para despedir a El Patio

    La primera vez que entré en el Patio Maravillas…la verdad es que no sé cuál fue la primera vez, pero seguro que en su encarnación de la calle Acuerdo. Era precioso el patio de aquel Patio. Hoy se van.

    (Paréntesis) Vuelvo a la entrada de Madrid Me Mata que daba noticia de la jornada de presentación en sociedad del Patio Maravillas. Se armaba una polémica en los comentarios a propósito de la licencia CC de la foto del cartel –que era una cosa muy de moda y que nos tomábamos muy en serio- y, vaya, porque había una madroñosfera bastante fachosilla  que reivindicaba el derecho inalienable a la propiedad privada. Bueno, no es que ahora los blogs sobre Madrid estén escritos precisamente por los hijos de Zapata (el mexicano, no el patiero), más bien ya no hay madroñosfera sino emprendedores que escriben para marcas e historiadores locales que veneran las curiosidades.

    (Retomo) Diez son diez los años que han pasado desde aquel día, diez años de ganar peso, perder pelo (unos menos que otros) y pensar, hacer, sufrir, odiar, echar de menos o de más y teclear sobre Madrid. Algunos madridmateros, incluso, nos embarcamos en la creación de un artefacto llamado Somos Malasaña, lo que nos acercó geográficamente más a El Patio Maravillas.

    (Off topic) Me doy cuenta de que este es uno de los pocos temas sobre el que hemos escrito posts casi todos los autores de MMM (y de que hay la tira).

    (Avanzo) La vida de hasta siete edificios –algunos de breve vida como CSO- da para atesorar un catálogo de aprendizajes que hemos hecho juntos. El activismo, la ciudad como derecho, atrapar un trozo de esa atmósfera del 15M que flotaba y calaba o la aventura municipalista, que les ha valido críticas a última hora y cuyas turbulencias intestinales han condenado a El Patio a la muerte por desterritorialización.

    Una década que da para cagadas, titubeos y un buen puñado de aciertos. El balance positivo de El Patio Maravillas es indiscutible y alegre como sus rondacañas.

    (Matiz optimista) No albergo ninguna duda de que, al margen de que los nombres propios se repitan o no, los aprendizajes de El Patio van a seguir polinizando el asfalto, como tampoco pierdo de vista que existen otras experiencias okupas que a lo mejor no son tan céntricas pero son igualmente centrales en la lucha diaria por la ciudad y los barrios.

    Por eso no hay que estar tristes, ni somos tan viejos ni somos tan pocos. Hay gente dándose mimos con los dientes prietos, plantando cara a los malos ¡Y los demás a organizarnos peña!

    (Sin fin). Queda la fiesta y, no tengo ninguna duda, alguna sorpresa (que en esta ocasión no será una okupación). Las jornadas de despedida y celebración del décimo aniversario se celebrarán entre el 6 y el 8 de julio.

    * Lee Para vivir…morimos, el texto con el que El Patio Maravillas se ha despedido hoy con ribete zapatista (como siempre fue).

    P.D: como homenaje a aquella primera vez, no citamos la procedencia de la foto (el tuit lo lleva de suyo).

  • Más tirón que Pablo Iglesias: crónica de la ruta por los bajos fondos con La Felguera

    portada¿Qué tiene La Felguera que nos enamora tanto?

    La cosa era de mirar atónito. Así que todos nos dedicamos a mirar atónitos a nuestro alrededor: gente y más gente saliendo del Campo de la Cebada, lugar de encuentro para la ruta por los bajos fondos madrileños que había de servir como presentación del último libro editado por La Felguera, Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923). Los había de todo tipo. Predominaban los jóvenes -de entre chavalín y joven tullidito-, había punkis, culturetas, modernitas, epígonos de la bohemia de finales del XIX y hasta peña, como yo mismo, que parecía normal pero que vete tú a saber…

    Servando Rocha y Carlos Arévalo, los cicerones de la noche, empezaron entre agradecidos y acojonados por semejante concentración, en la trasera del Mercado de la Cebada. La manada le disputaba eso que cursimente llamamos ahora espacio público a las terrazas de La Latina, y alguna despedida de soltero miraba hacia abajo con gesto de me han comido la tostá.

    felguera

    ¿Qué por qué los queremos? Porque para ubicarnos en los bajos fondos de principios del siglo XX hicieron añicos un ejemplar del Código Penal ¡tris- trhas -zzsssh!

    Nos sumergimos en el ambiente del vecino café cantante Los Naranjeros, en 1911, del aún más lúgubre El manco, en Cascorro, y viajamos al incendio del teatro Novedades, tragedia que sumó hasta 90 muertos (en cuyos cadáveres se encontraron tatuados los navajazos de algunos espectadores, que habían tratado de salir de allí a mojás). A mi lado, un grupo de talluditos con gesto castizo y resabiao asentía, y una mujer añadía detalles a las anécdotas.

    El grupo se movía como una mancha amorfa por la ciudad, cortando las calles a su paso y entrando algunos en los comercios para comprar cervezas. En mi primera parada un espectro muy corpóreo de la golfería de los barrios bajos chirló unas lastas de Mahou Clásica. Pobres chinos.

    Carlos nos ilustró sobre las cuitas entre monjas jerónimas y franciscanos en Vara del rey. Querellas de la jerarquía eclesiástica, pues no debían llevarse tan mal frailes y monjas cuando plantaban -de ahí el nobre de la calle- rudas, cuya principal propiedad es anticonceptiva. A mi lado la guiri que sabía español le traducía un chiste de Carlos al resto de los guiris. “Ahí estaba el matadero que daba nombre al Rastro (de sangre), ahora hay una residencia de ancianos”. No sé si el chiste fue voluntario pero hasta los guiris se rieron.

    ¿Qué por qué queremos a La Felguera? Pues porque ya no hay manis en Madrid.

    Toledo-Humilladero- Segovia- borrachos en los portales, jauría de turistas y San Francisco el Grande iluminado copando el horizonte. -“¿Por qué es esta manifestación?” – “no, qué va, es la presentación de un libro”.

    En la Plaza de los Carros Servando nos ilustró sobre la curiosa repercusión que tuvo el caso de Jack el Destripador en Madrid, al que la prensa local,  como si fuera un extranjero ruso en el Betis, rebautizó como Jaime o Juan el Destripador. Parece que anduvo la sociedad bienpensante un tanto acojonada con un supuesto destripador patrio y hasta se llegó a situar aquí al asesino de Whitechapel.

    En la plaza de la Paloma, ante la mirada de una vecina que alucinaba en la ventana, escuchamos hablar de las sórdidas condiciones de vida de las casas de vecindad y las casas de dormir, cuartuchos donde por unos reales podían aposentar el costado, hacinadas, aquellas gentes humildes que sobrevolaban la noche. Muchos de esto tabucos estaban en la trastienda de las tabernas cercanas, como en la que hoy es Casa Dani (tasca centenaria que nos encanta ¿verdad Arturo?)

    Bajamos hacia la Puerta de Toledo y luego hasta Gasómetro, y por el camino nos miraron un par de perroflautas acampados. ¿Serán los perroflauta de esquina y perro objeto de reivindicación de las Felgueras del futuro como son hoy los golfos o los trogloditas?

    ¿Que por qué amamos La Felguera?

    Pues porque nos hablaron de un torero revolucionario, hacen libros con formatos tan chulos como los que venden en el VIPS, insultan a los banqueros, se acuerdan de las Cambroneras y las Injurias, reunieron a centenares de personas para, al fin y al cabo, hablarles de Baroja y porque son la hostia de simpáticos.

    Toca la pega. Mi imagen mental del Madrid de los barrios bajos es muy distinta a la de la gente de la Felguera parecía contarnos ayer. Decía Carlos Arévalo que en el Rastro “algunos hasta compraban, la mayoría iban a robar”. Y NO, más bien iban a vivir, lo que incluía en ocasiones un amplio repertorio de ilegalismos, pero también redes de apoyo vecinal, comercio (formal e informal), trabajo mal pagado en los tajos o en la Fábrica de tabacos…La visión de aquellos malvivientes como despojos miasmáticos de rasgos endemoniados que vomitaba la prensa burguesa no refleja necesariamente la realidad de los habitantes de los barrios bajos que ¡claro que en muchas ocasiones llevaban cheira!

    No estoy del todo de acuerdo con el retrato barojiano de la golfería pero entonces ¿por qué amamos a La Felguera? Pues por reivindicar a mucha gente olvidada, pobres de solemnidad, nadies que abarrotaban el Gran Madrid que pronto sería el de la Gran Vía y porque lo hacen a ritmo de punk. Por caminar apasionadamente y hacer punk.

  • Cine de verano 2016 en Madrid: dónde, qué películas y cuánto

    Las pantallas del cine de verano se multiplican en Madrid en 2016. Este año y gracias a la expansión de Los Veranos de la Villa por toda la ciudad, vamos a disfrutar de películas a la fresca por doquier. Los más grandes siguen siendo los de la Bombilla o el Conde Duque, pero además de en el centro habrá películas a la fresca en once distritos: Tetuán, Fuencarral-El Pardo, Chamberí, Carabanchel, Usera, Moratalaz, Ciudad Lineal, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro y San Blas-Canillejas.

    Como cada año, en Madrid Me Mata os ofrecemos una lista de los lugares de la capital en los que se proyectarán películas hasta el mes de septiembre. Ahí van:

    Cine Garden, en el patio del Conde Duque

    Los promotores de The Urban Beach en 2015 vuelven a la carga en 2016 con un espacio que se convierte en un gran jardín urbano, con numerosas ofertas culturales y de ocio. El año pasado presenciamos en el lugar preestrenos, superproducciones en cartelera, películas de siempre y sesiones gamberras de karaoke al raso, con bailes incluidos. Y este año seguro que no será menos.

    Cine Garden también promete gastronomía, chill-out, conciertos, brunchs electrónicos, bookcrossing, mercadillos y actividades para los más pequeños durante el fin de semana.

    Dónde: C/ Conde Duque. Patio Sur.
    Cuándo: Del 8 de julio al 18 de septiembre.
    Cuánto: De 7 a 9 euros.
    Películas: Programa completo del Cine Garden en Somos Malasaña. Aquí, la web oficial.

    Cine en el parque de la Bombilla

    Fescinal, el clásico del cine de verano madrileño, celebrará una edición más en 2016 desde finales del mes de junio, con -si se repite la tónica de otros años- una muy variada programación generalista, además de películas infantiles, en VO y coloquios. Todo en programa doble (una entrada da derecho a dos películas).

    Dónde: Avenida de Valladolid (metro Príncipe Pío y autobuses 41, 46, 75 y N17).
    Cuándo: Del 14 de julio al 10 de septiembre.
    Cuánto: 4 €. Niños gratis hasta los 4 años.
    Películas: Puedes consultar el programa completo en este enlace y también aquí en PDF.

    Cine en la terraza de la Casa Encendida

    En 2016 el techo de La Casa Encendida se transforma en La Terraza Magnética, un espacio con una amplia programación de películas y conciertos muy apetecibles y a precios populares. Títulos alternativos como The Wicker Man, Aoom, Häxam, John muere al final o Magic Magic componen la programación de este singular espacio de Lavapiés.

    Dónde: Ronda de Valencia, 2 (metro Embajadores).
    Cuándo: Del 2 de julio al 28 de agosto, todos los sábados a las 22.00.
    Cuánto: 3€ las películas, 5€ los conciertos.
    Películas 2016:Aquí, el programa completo.

    Cine de verano en Malasaña

    El Solar de Antonio Grilo (también conocido como Solar Maravillas), que acoge diferentes actividades a lo largo de la semana, programará este verano títulos de corte social todos los jueves, además de organizar sesiones de debate al finalizar las películas. Aunque la entrada es gratuita, se recomienda llevar silla.

    Dónde: Solar de Antonio Grilo (C/ Antonio Grilo 8, metro Noviciado).
    Cuándo: Todos lo jueves a partir de las 22.00, del 23 de junio al 1 de septiembre.
    Cuánto: Gratis total.
    Películas: Clásicos y actuales: B, la película, Asier eta Biok, Persépolis, Girlhood… programa completo en Somos Malasaña.

    cibeles cine

    Cibeles de Cine

    El cine que llenó las noches del verano del año pasado vuelve a Cibeles. De lunes a domingo y a las 22.00 de la noche excepto los fines de semana, que se repetirán las Midnight Movies. La novedad este año será la zona de restauración y eventos temáticos acordes con la película de cada día. Además, la exposiciónv“813 Truffaut” de la ilustradora Paula Bonet completa la oferta.

    Dónde: Patio de cristal del Palacio de Cibeles.
    Cuándo: Del 14 de julio al 8 de septiembre.
    Cuánto: 6,50 €, 5,50 € para grupos y 12 € con perrito y doble de cerveza.
    Películas: Programa completo del Cine en Cibeles, en este enlace.

    Cine y canciones en el párking del Canal de Isabel II – Go Fit Vallehermoso

    A partir del 27 de junio, las instalaciones recreativas del Go Fit Vallehermoso, en el Canal de Isabel II de Chamberí, acogen proyecciones con karaoke y baile gracias al Sing Along, el espectáculo que combina clásicos del cine con canciones y animación en directo. Grease, Dirty Dancing, Moulin Rouge, Mamma Mía, El otro lado de la cama, Hairspray, This is it, Un rayo de luz y Rocky Horror Picture Show son las películas protagonistas de esta divertida propuesta para desgañitarse con tus temas preferidos durante las primeras noches de estío.

    Dónde: Canal de Isabel II (Avenida de Filipinas 7 – metro Islas Filipinas o Canal).
    Cuándo: Del 27 de junio al 30 de julio, a las 22.00.
    Cuánto:12 €.
    Películas: Más información y programa completo en este enlace.

    Cine de verano en el resto de la Comunidad de Madrid

    Un año más, la Comunidad ha organizado un completo calendario de proyecciones en numerosas localidades de la geografía madrileña. Pincha aquí para ampliar la información sobre la convocatoria de 2016.

    Dónde: Pueblos de Madrid.
    Cuándo: Julio y agosto.
    Cuánto: Baratico.
    Películas: Numerosos títulos: En este enlace, el programa completo por días.

    Seguiremos informando según se vaya ampliando la cartelera (podéis indicarnos más lugares en los comentarios de este post).

  • El PP mete a los nazis en Malasaña

    Malasaña es un barrio sin problemas graves de convivencia. En sus parques juegan niños de todos los colores y todas las procedencias. Los hay con más dinero y con menos, pero nunca hay sucesos graves, ni siquiera reyertas menores. En Malasaña, numerosas asociaciones, vecinos y colectivos trabajan día a día, juntos, para mejorar el lugar donde viven y trabajan. Aquí, los vecinos nos llevamos bien.

    Los nazis saben todo esto. Son conscientes de que el barrio es un ejemplo de diversidad y de que su discurso racista y retrógrado se desmonta con solo dar una vuelta por sus calles o sus colegios. También saben que Malasaña es un barrio de izquierdas. Más del 50% de sus votantes apostó en las últimas elecciones por Manuela Carmena. Por eso quieren venir a reventarlo.

    Como son muy pocos, los nazis necesitan aliados. Y los han encontrado en el PP, a través de su delegada del Gobierno. Concepción Dancausa, expresidenta de la Asamblea de Madrid durante el corruptísimo Gobierno de Aguirre, Granados el Púnicas e Ignacio González el Bolsas, ha autorizado una manifestación de neonazis por las calles de Malasaña y con final en el Dos de Mayo.

    A Dancausa le ha debido de parecer oportuno convertir Malasaña en un polvorín a un mes de las elecciones, metiendo a los nazis hasta la cocina, a ver qué pasa. Pero esta imprudencia le puede estallar en la cara: nadie quiere un gobierno que busque la bronca poniendo en peligro a los ciudadanos. Sus (cada vez menos) votantes preferirán en parte, seguro, otorgar su confianza el 26-J a partidos que no apoyen protestas de otro siglo, intolerancias que ni la derecha -más allá de sus extremistas- ve ya con buenos ojos.

    El sábado por la tarde no estaré en Malasaña. No tengo ningún interés en ver a esa cuadrilla de orangutanes haciendo el mono (con perdón para los simios de verdad por la comparación). Confío en que nadie les siga el juego a esta gente, que les dé la espalda y que, como mucho, se tapen la nariz cuando los vean. También espero que a la noche, cuando vuelva a mi casa, se haya ido el olor a mierda que dejen a su paso.