Finalmente parece que la sangre no llegará al río y el Ayuntamiento dice que en realidad dijo Diego, pero lo cierto es que la noticia ayer en todos los medios y en algunos corrillos de Chueca (al menos en los que yo estuve) fue esa supuesta decisión de trasladar las fiestas del orgullo de Chueca y llevarlas, no se a donde.
La razón, el descanso de los vecinos, una razón universal muy del estilo a la del estrés para los médicos, cuando no saben que te pasa y no tienen ganas de atenderte te dicen que es del estrés y todo solucionado. Aquí pasa igual cuando algo molesta al consistorio, solo entonces se acuerda de los vecinos y actúa para protegerles, supongo que los vecinos del barrio de Chueca tendrán otras necesidades que ser tan diligentemente atendidas.
El descanso de los vecinos es la clave pues, durante 5 días, de miércoles a domingo tienen que convivir con hordas de maricas y clenbuterol a todo trapo, me puedo imaginar que tiene que ser un infierno tanto jaleo y ruido, pero no se entonces que pensaran los vecinos de las Vistillas, quienes ven como la plaza se usa fiesta si y fiesta también para montar escenarios, en las fiestas de San Isidro, en las de la Paloma y en general en cualquier fiesta que toque en el barrio, ¿se llevarán también las fiestas de la Paloma a otro barrio para que descansen los vecinos? Parece una locura ¿no?.
En cualquier caso y ya que en Madrid no tenemos alguna fiesta realmente masiva (quitando las presentaciones de los futbolistas) no me parece descabellada la propuesta de los pregoneros de ayer de convertir la fiesta del Orgullo y de la diversidad en día festivo en Madrid y que pase a sustituir a una de esas fiestas que patrocina la iglesia católica y que hoy en día no pueden competir ni de lejos con la significación ciudadana que aporta este día de la diversidad.