¿Sigue existiendo la Ventilla? Si hacemos caso al plano de metro sí, si echamos la vista al frente sin mucho detenimiento, por la Avenida de Asturias … queda más bien poco. El cambio operado por un barrio, de casas bajas, con arquitectura rural (abundante infravivienda y abandono de sus infraestructuras también) a uno … nuevo, clónico, se ha producido a velocidad de vértigo. Sin embargo, si uno afina un poco la vista puede reconocer en islas de edificios desgastados entre el nuevo barrio y en los haceres de la gente realojada, también la vieja Ventilla.
Higinio Domingo Perucha es un viejo matricero, artesano de la soldadura y las piezas que, por lo visto, se las sabe todas a la hora de reparar (o crear modificaciones increíbles) en una bicicleta. Ha reparado las bicis de Marino Lejarreta o Anselmo Fuertes, sus bicis han ganado hasta tres medallas olímpicas…
A día de hoy el Club Deportivo Perucha se enfrenta a un proceso de desahucio (ya sería la segunda vez). La gente de Dentera se ha propuesto hacer un –tiene que ser por fuerza interesante- trabajo, que incluye documental, página web y libro de fotos sobre la vida y obra de Perucha.
Mis recuerdos de la Ventilla, cuando postadolescente, tienen que ver con cruzar el parque y encontrarme un pueblecito de suelo sin pavimentar, de muros desconchados con las primeras obras de los Reyes del Mambo cuando quizá ni se llamaban así, con aquel mendigo que imitaba a Cantinflas (arrastraba un carrito de super con un cartón donde lo aclaraba: “el Cantinflas”, por si las dudas). Con ir a pillar. Un barrio que pedía a gritos ayuda, pero no la disolución en un barrio más de ladrillo visto y edificios de diez plantas. La del Perucha es una historia más de esto que llamamos gentrificación , aunque podríamos decirle desposesión. Al Perucha yo no le conozco, pero quiero que se quede, y quiero ver también ese documental.