Vídeos

  • Firma para que El Corte Inglés te devuelva la calle y los tímpanos

    Ayer volvía a las 22 h. de la noche a casa y no cabía en mí de asombro. Saliendo del Cercanías de Nuevos Ministerios, de repente, una música atronadora ¿Concierto en el Bernabeu? Aquello no sonaba a rock de estadio, no, no eran Bruce Sprighteen ni los Stones. Ni siquiera Shakira. Eran villancicos ñoños a todo meter.

    La música provenía de la fachada de El Corte Inglés, que emite, además, señales lumínicas capaces de producir epilepsia hipnótica a todo el reparto de Wallking Dead. En esa fachada habitualmente hay publi con peña en bragas y calzoncillos, con una resolución que podría uno sumergirse en los puntos negros de las ingles si no estuvieran pulidos con Photoshop.

    A propósito del desmán económico, podríamos hablar en los términos en los que la gente de la Oficina de Vivienda habló el otro día en la inauguración de las luces de Navidad, que han costado 1,7 millones de los tiempos (estos) de los cortes de luz y la pobreza energética. El Corte no es público, no –aunque habrá quien piense que en este país El Corte somos todos– pero este mismo año se ha desecho de empleados por millares.

    Gastos aparte y pasando por alto el sobresalto sensorial al que habitualmente nos somenten con esta publicidad invasiva,  que ya hemos incorporado a nuestra lista del dejar pasar por corriente, me sorprende que se pueda emitir música a las 22 h. a semejante volumen en la calle. En la misma ciudad donde para tocar un ukelele con sordina hay que pasar un examen oficial y proliferan las zonas de protección acústica.

    Ilumináis las calles, iluminás los negocios y apagáis las casas. Y ahora, además, nos quitáis la calle y nos dejáis sordos.

    (más…)

  • Dinosaurios en 3D: seguir el rastro de los cines perdidos

    A través de Madrid Ciudadanía y Patrimonio hemos descubierto Dinosaurios en 3D, un corto documental sobre los cines de Madrid que ya no son. Supermercados, letreros que se caen, hornacinas en tiendas de fast food y, sobre todo, tiendas de Inditex. Son veinte minutos maravillosamente hilados de imágenes de archivo, grabadas ahora (muchas) y palabras de tono poético, nostálgico y reivindicativo. Merece mucho la pena.

  • La ciudad es nuestra

    Recuperamos un documental de 1975 (o mejor dicho, descubrimos) sobre el movimiento vecinal. Entrevistas e imágenes bastante flipantes de Orcasitas, Barrio del Pilar, Pozo del Tio Raimundo, San Blas o Leganes.

    Para celebrar que en Gamonal los vecinos van ganando

  • Las pruebas de calidad a los músicos callejeros son un puto asco

    Madrid, ¡qué penica das! Por suerte siempre habrá quien logre sacarnos una sonrisa.

  • Kike Turmix, el documental

    Todo un personaje el Turmix, que muchos podrán recordar de La Via Láctea y otros garitos de Malasaña. También, claro, de su grupo, los Pleaser Fuckers. Tuvieron que venir unos noruegos a hacerle un documental, cuyo rastro en España se podía seguir en foros como iPunkForos pero que hasta recientemente no ha sido accesible fácilmente. Las cenizas de Kike Turmix descansan en la atmósfera de la Plaza del Dos de Mayo, donde fueron esparcidas ¿Reconocería hoy su barrio rockero de Malasaña?

  • Fernando Fernán Gómez in desmemoriam

    La última columna que Fernando Fernán Gómez escribió en ABC hablaba de tiempos en que los vecinos jugaban entre los restos dispersos del viejo cementerio de Madrid, en Chamberí. En esta zona, a veces aparecían huesos humanos mucho tiempo después de su clausura, más después de la devastación de la guerra. Cuenta, de pasada, como su tío Carlos le educó en el anarquismo. Anarquista, de la CNT, era la escuela de teatro en la que dio sus primeros pasos – aunque debutara con un tipo muy de derechas como Jardiel y le tocara trabajar durante el franquimo como a todo quisque-; anarquista era la bandera que cubrió su féretro.

    De @LoveWillTearUsAznar

    Probablemente el Centro Cultural de la Villa estaba bien llamándose así, yo que sé, pero entonces ¿Qué necesidad había de ponerle el nombre de Fernando Fernán Gómez para quitarlo de tapadillo al ratito?  Si había que poner alguno a este señor méritos no le faltaban, eso sí.

    Pero pasada la resaca mediático-sentimental del tanatorio, que lleva a los políticos madrileños ponerle una calle lo mismo a Rocío Dúrcal que a Margaret Thatcher, a los políticos conservadores ese nombre de resonancias rojas y negras, bajo la sombra de la bandera gigante de Colón, les jodía. Así que letras fuera: justo el día antes del sexto aniversario de su muerte. Querían quitar el nombre del todo (no cambiarlo por Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, como parece será) aunque al final se lo tendrán que tragar…por aquello de la vergüenza de a quien pillan con las manos en la masa. Por si acaso, de todos modos: igualmente letras fuera.

    Hay, curiosamente, otras inscripciones que cuesta más quitar. Cada mañana, cuando voy a llevar a mi hija al colegio, veo impreso el nombre “Franco” sobre la iglesia que hay enfrente. En el barrio donde vivo hay ni se sabe cuántas calles con nombres franquistas. Frases estas, que dejan recuerdos menos problemáticos, parece ser, que los de madrileños pobres jugando donde antes se enterraba a los muertos, o muchachos que se educaban en escuelas anarquistas.

    A uno, que lo más que puede hacer es intuir como se cuecen estos tejemanejes, le surge la duda ¿Se privatizará mejor la gestión del teatro sin el nombre de un anarquista cascarrabias en el frontal?