Supongo que cada vez se da menos, supongo también que la razón que estaba detrás de nuestra obsesión por determinados objetos era la poca variedad de la que disponíamos, algo parecido a lo que sucedía con las series «de culto», era difícil no mitificar al Equipo A cuando llevabas viendo episodios los últimos 20 años de tu vida, ahora por suerte hay mucho más y mejor donde elegir, pero como no hay nada perfecto, esto hace que de alguna manera se pierda ese romanticismo que acompaña a esos recuerdos colectivos y del que tan buen partido sacan las marcas comerciales.
Vamos a repasar los mejores regalos de reyes de mi época, a ver si os animáis y completamos el álbum viejuno entre todos.


