Categoría: Madrid me mata

  • Adiós Francisco, tío

    Fran en la imagen publicada por Factoriadecerveza en su obituario

    Que se mueran los compañeros con los que has montado una web es una puta mierda. Que se mueran los amigos, aunque hiciera tiempo que no los veías, es la misma faena.

    Ha fallecido esta semana Francisco Encarnación, uno de los fundadores del blog Madrid Me Mata, para cuya comunidad de escritores siempre fue elFran. Fue también el fundador de factoriadecerveza.com y de la agencia de comunicación Trivinci, además de un personaje indispensable en el panorama de la cerveza artesana en esta ciudad. Por eso, el pasado mes de septiembre recibió un homenaje durante el Oktoberfest de Vallecas.

    Francisco diseñó el cabezón, el logotipo de chulapo acribillado que desde 2006, y hasta que murió de inanición durante la siguiente década, coronó Madrid Me Mata, un blog con el que nos divertimos mucho y alrededor del cual surgió una comunidad de lectores y blogs que bautizamos como Madroñosfera.

    Llegó a nuestras vidas arrogándose para sí la figura del webmaster –nomenclatura que él reivindicaba, aunque ya entonces estuviera pasada de moda– y le recordaremos saludándonos con un “qué pasa flojo” y regalándonos una carcajada sonora y contagiosa marca de la casa.

    A Francisco —a quien nunca le gustó el diminutivo “Fran” (y hoy se lo vamos a conceder)— lo conocimos de una manera tan casual que, si hubiésemos sido un poco magufos, habríamos atribuido al destino. Se cruzó en nuestras vidas con esa actitud calmada de alguien que pareciera haber vivido antes, lo que contrastaba con nuestras chaladuras.

    Cuando le contamos nuestros planes para la dominación mundial a través de un blog local, todo encajó como si hubiera estado diseñado de antemano. Francisco nos dijo que tenía un dominio que no estaba usando y que sería perfecto para el proyecto, y así nació MadridMeMata.es (el dominio original de MadridMeMata que un día Francisco olvidó renovar, tal y como él mismo anticipó en la presentación en sociedad que podéis leer aquí debajo).

    Es imposible no mencionar todo lo que vivimos en su piso compartido, en el barrio del Alto de Extremadura, rodeados de personajes tan tremendos que hoy son amigos.

    Francisco me dijo un día, cuando ya no nos veíamos tanto y yo me sentia culpable, que en realidad él estaba tranquilo porque entendía la vida como momentos: momentos en los que te cruzas con gente que mejora tu vida y, después, cada quien sigue su camino sin perder la amistad ni el cariño.

    Bueno, Francisco amigo, gracias por mejorar la mía, las nuestras. Tus compas Alturo, Inthesity, Didi y Luis brindamos por ti, tío.


    Durante mucho tiempo hubo en Madrid Me Mata una presentación de los autores en tono jocoso que escribimos cada uno de nosotros. Queremos ser fieles a su sentido del humor y acabar esta breve nota de despedida con las palabras que dijo sobre él mismo para los lectores de la internet de hace un par de décadas:

    Elfran:

    El día que nació era solo un bebé. Fue el creador de un par de webs de éxito, pero todo se fue al traste cuando se olvidó de renovar el registro de los dominios. Un acto muy inteligente por su parte y del que todavía sus allegados se mofan. También se le ocurrió formar un blog cooperativo en el que solo colaboraba él. Se comenta que llegó a vivir del porno durante un año. Un día se despertó cantando “La vi correr” de Tennesse y comenzó a preocuparse.

    No se le conocen vicios extraños, pero le da a todo.

    • Comida: Jamón.
    • Bebida: Cerveza.
    • Color: El del dinero.
    • Estado de ánimo habitual: Entre sorprendido y perplejo.
    • Habilidad principal: Tiro olímpico.
    • Habilidad secundaria: +20 en trepar.
    • Medicamento favorito: Cerveza.
    • Tienda en la que nunca compraría: Habitat.
    • Personas a las que admira: Iñaki Gabilondo y Raphael (la tortuga ninja, se entiende)
    • Actor favorito: Louis Gossett Jr, el negro de Enemigo Mío y Aguila de Acero.
    • Personaje de ficción: Tio Jesse, de Padres Forzosos.
    • Equipo de Futbol: Atlético de Madrid.
    • Canción de Eurovisión: Bandido, de Azucar Moreno.
    • Futuro utópico favorito: Uno con Godzilla.
    • Miedos y fobias: A los animales grandes y al Tour de Francia.
    • Dicho preferido: Eres más pesado que el cuñao de Rocky.
    https://web.archive.org/web/20130708114420/http://www.madridmemata.es/sobre-mmm
  • Rui Valdivia: «Si no  existiera la experimentación artística no podríamos transformar la realidad»

    Rui Valdivia: «Si no existiera la experimentación artística no podríamos transformar la realidad»

    En España se publican unos 90000 libros cada año, pero pocos de ellos son un eslabón en el universo creativo de su autor. Es el caso de Rui Valdivia, un singular pensador y artista que experimenta con el arte y su persona en diferentes formatos. Especialmente interesantes son sus califactos, artefactos artísticos que condensan obra gráfica y poética, listos para ser además declamados, y a los que últimamente se está añadiendo una capa más escénica y músical. En Por si no lo sabes podemos encontrar sus versos, y en ¡Esto es la anarquía! Ensayo sobre la libertad y sus monstruos (Decordel, 2019) su faceta teórica, que sin duda no pueden entenderse completamente por separado.

    Hemos conversado con Rui Valdivia acerca de esta última novedad editorial, que se presenta el próximo sábado 11 de mayo en Liber Arte (calle Ave María 32, a las 18 h.) y el viernes 17 de mayo en La Forja de las letras (calle Cervantes 10, a las 20 h.).

    – Un pequeño reto. Voy a escribir algunos conceptos clásicos del anarquismo y tú tratas de devolverme una respuesta en una frase, da igual que sea una definición, una consideración o simplemente lo que te inspire en este momento.

    Antiautoritarismo: que las personas sólo obedezcamos los acuerdos, contratos o normas que emanan directamente de la voluntad libre del individuo. Contra todo privilegio o poder que se ejercite sin el consentimiento explícito del sujeto afectado.

    Libertad en igualdad: para que los acuerdos entre individuos, y por tanto, la cooperación social se pueda dar con justicia, resulta necesario ser antiautoritarios, y por tanto, defender siempre que la libertad de todos debe ser igual.

    El anterior libro de Rui Valdivia fue Ensayo sobre las dos ruedas, que también es un importante esfuerzo teórico muy ligado a la experiencia.

    Autonomía: se trataría de la capacidad del individuo para ordenar su vida según su voluntad en cooperación libre e igualitaria con otros individuos. La libertad para romper los acuerdos y la capacidad para pactar otros nuevos.

    Acción directa: todas las necesidades vitales relacionadas con la alimentación, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda, etc. deben ser resueltas por los propios trabajadores utilizando íntegramente los frutos obtenidos por su trabajo.

    Apoyo mutuo: la libertad individual sólo se puede ejercer en cooperación con otras personas, a través del apoyo mutuo que nos prestamos para ayudarnos a obtener los objetivos vitales que consideramos valiosos. El apoyo mutuo hace posible la inteligencia colectiva y por tanto que se pueda crear una sociedad estructurada y ordenada que ofrece bienestar sin que exista autoridad y privilegio, a través de los acuerdos voluntarios de los individuos.

    – Me gusta mucho la manera en que el arte entra en dialéctica con otros asuntos en el libro, ¿En qué sentido el arte es político? ¿En qué sentido es una herramienta para alcanzar la libertad?

    Más que de arte me gusta hablar de experimentación artística, porque el arte realmente valioso no es un objeto, y menos aun esas obras de arte onerosas y elitistas que copan el mercado del arte. Entiendo el arte como la forma que posee la especie humana de fabricar su imaginario, y por tanto, de trascender el aquí y el ahora para obtener un conocimiento valioso con el que transformar su vida cotidiana y social. Los objetos de arte que utilizamos como mediadores para esta función cognitiva no portan por sí mismos esta función, sino que ésta se fabrica cada vez que experimentamos el arte en un determinado entorno social, lugar, predisposición, ambiente, etc. Por ello la misma obra de arte puede servir para la opresión, y también para la emancipación. No hay que olvidar que la burguesía y su intento de llevar su arte a los obreros a través de los museos o los conciertos populares, pretendía crear un imaginario de comunidad cultural trascendente que eliminara la lucha de clases bajo el bálsamo de la cultura compartida y los valores trascendentes de la nación y su arte nacional. El arte como el gran apaciguador. Por ello el arte es político, porque mediante la experimentación artística el cerebro humano construye su imaginario, tanto las imágenes que lo forman como las interrelaciones que se forman entre ellas y de las que va a depender la ideología, la conciencia social, y gran parte de las construcciones mentales que nos damos sobre la manera de percibir el mundo, de situarnos y de construirlo.

    Si no existiera la experimentación artística, no podríamos reconstruir el imaginario que puebla nuestro cerebro y no podríamos transformar la realidad. No olvidemos que el cerebro humano se forma fundamentalmente fuera del útero materno, y que se construye según las percepciones concretas que le llegan, con gran plasticidad. Nuestra libertad está “coaccionada” por cómo ha sido fabricado cada uno de nuestros cerebros concretos, por lo que la única manera de crear algo nuevo a partir de cada configuración consiste en exponerse a percepciones y ambientes diferentes, y es en este terreno en el que la experimentación artística cumple esa función de rediseñar con el material existente un nuevo cerebro y una manera alternativa de percibir y fabricar nuestra vida cotidiana y social. Puede decirse que el mejor indicador sobre nuestra libertad nos lo ofrece esta capacidad individual para diseñar autónomamente nuestro cerebro, de autoconstruirnos como individuos en consonancia con el entorno social que ayudamos a fabricar a nuestro alrededor. Por tanto una experimentación artística que estimula el deseo y nos espolea a fabricar otra realidad en comunidades de aprendizaje y experimentación que utilizan el arte para fabricar su identidad y estimular su deseo común.

    – Lo que llamas los monstruos de la libertad ocupa un espacio importante en el libro, ¿podrías explicar de qué se tratan?

    Me valgo de ese símil tan barroco de que el sueño de la razón produce monstruos, y en este caso que igualmente el sueño de la libertad los ha creado. Son tan peligrosos porque nacen del ejercicio de nuestra misma libertad e ideológicamente se perpetúan porque creemos que nuestra libertad sólo se puede dar si realmente existen. Por tanto, funcionan igual que los monstruos de la razón. En el libro hablo de algunos de ellos, pero existen más. Se trata del sufragio universal, el bien público, el Estado de Bienestar, la política cultural, el trabajo, la propiedad, etc. Todos ellos han sido creados para darnos libertad, pero realmente estos monstruos nos someten a la servidumbre voluntaria. Todos ellos funcionan de la misma manera: renunciamos a ejercer nuestra libertad, nos sometemos a la servidumbre voluntaria de los expertos, los representantes políticos y las burocracias porque confiamos que así vamos a ser más libres, porque creemos que su protección y conocimiento resulta más útil que el nuestro. Pero todos estos monstruos viven a costa de nuestro tiempo y trabajo robado, y la libertad que nos regalan y que los justifica como imprescindibles, tan sólo se compone de las migajas mínimas que cada sistema político y económico nos otorga para poder funcionar. Creemos que sin la seguridad, el bienestar y la felicidad que nos proporcionan sería imposible ejercer la libertad. Que sin la existencia de estas megaestructuras ligadas a los Estados no podríamos ser libres. Consideramos, por tanto, que la libertad es algo que nos otorgan y que va ligada a nuestro buen comportamiento en relación con los atributos que el poder considera valiosos para consolidar la desigualdad y la explotación.

    Las llamadas izquierdas han considerado siempre que la mejor manera de conseguir más libertad consistía o en domar a los monstruos (socialdemocracia) o en hacerse con su control (comunismo autoritario). La oportunidad que abren las experiencias libertarias intentan superar a estos monstruos, ni destruirlos, ni domarlos ni controlarlos, sino hacerlos inservibles a través de la libertad ejercida desde abajo por los propios individuos.

    – Hay en el libro cierta actualización del corpus clásico de la anarquía a través de temas que han sido centrales en el pensamiento político de las últimas décadas, como la noción de comunes o las vías abiertas por internet…¿podrías desarrollárnoslo brevemente?

    Toda comunidad que aspira a la libertad debe poseer los materiales necesarios para construirse autónomamente. Los comunes son las cosas que se poseen en común, y cuyo uso y disfrute se ejerce por acuerdos libres e igualitarios de los miembros de cada comunidad. Todos los bienes ambientales, los recursos naturales, los medios de producción material, el conocimiento, la cultura, forman los comunes que una comunidad democrática debe poder gestionar libremente y que deben estar al alcance paritario de todos. Y afirmo esto porque la aparición de aquellos monstruos de los que he hablado, y del capitalismo, como sistema económico que a todos los reúne, se ha producido históricamente en concordancia con la transformación violenta de los bienes comunes (de todos) en bienes de unos pocos, y de que en ese expolio se haya justificado la labor bienhechora de los Estados y de la casta de los propietarios. Si resulta tan difícil superar a los monstruos y tomar las riendas de la propia libertad, es porque los bienes comunes son poseídos y gestionados por una minoría que de este modo nos usurpa los materiales y el conocimiento imprescindibles para ejercer nuestra libertad. Unos materiales que no olvidemos, hemos creado nosotros mismos, y que el poder controla y se apropia para consolidar la explotación a la que nos somete.

    En esta lucha histórica, que todavía acontece, internet y todo el movimiento por el software libre nos ofreció la posibilidad de hacerla otra vez patente, puso ante nuestros ojos los grandes conceptos en lucha, y evidenció que resultaba posible crear riqueza y orden a través de redes de individuos que actuaban libremente. Se vio que el conocimiento podía fluir con libertad, y que éste se podía utilizar para crear comunidades de producción alternativas al capitalismo y que cada vez mayor número de personas nos poníamos a trabajar en red, coordinadamente para producir mercancías y servicios alternativos y competitivos a los que fabricaba el Estado y los monopolios y las grandes empresas subsidiadas por los Estados.

    Sin embargo, toda esta confianza se ha transformado, lamentablemente, en esa nueva forma de explotación que adopta ahora el precariado industrial y cognitivo por medio de aquellas tecnologías de la información que parecían ofrecernos nuevas herramientas para la autonomía, el apoyo mutuo, la acción directa, en suma, para la libertad y la producción de nuestra propia libertad.

    – Háblanos por último del resto de facetas artísticas que desarrollas y de qué manera se incardinan vitalmente con lo que has plasmado en ¡Esto es la anarquía!

    Como antes afirmaba, la experimentación artística resulta esencial para provocar reacciones, para visualizar el mundo y nuestra realidad social de formas alternativas a las que el sistema nos propone. Por esta razón, intento también fabricar experiencias artísticas a mi alrededor, intentar crear el clima y la situación adecuada para que mis materiales artísticos puedan funcionar como materiales de emancipación. Evidentemente yo no voy a emancipar a nadie, pero esas poesías ilustradas que fabrico y que estoy exponiendo en espectáculos teatralizados y conversacionales, las comparto con el objetivo de que sirvan para situar a las personas en terrenos perceptivos nada comunes ni habituales, y que por tanto, puedan servir para ayudar a desenmascarar a los monstruos y para crear una imaginario sano ligado al deseo de libertad. Estos artefactos poéticos son políticos no porque hablen de política, sino porque quiero decirlos con el objetivo de que ayuden a transformar la realidad en la que me muevo, porque deseo encontrar compañeros de viaje en esta aventura por producir nuestra libertad.

    Como expresión de mi deseo por compartir mi experiencia, todo lo que he fabricado está a libre disposición en ruivaldivia.net. Sobre mi experimentación artísticasobre la utilidad que cumple la experimentación artística.

     

  • Cala y duele: teatro y libros capaces de hacerte sentir la realidad más dura

    Cala y duele: teatro y libros capaces de hacerte sentir la realidad más dura

    Se suele decir que la creatividad humana se agota en la recombinación de la realidad material, incluso en sus versiones más fantásticas –lo surreal es lo que nos pasa en sueños–y una buena versión de esa actividad creativa es la que sirve para que la realidad más jodida nos empape como una ola, como un bofetón o la metralla, como solo puede hacerlo cuando se compactan lo racional y lo emotivo. Existen también manifestaciones de la creatividad evasivas que, en sentido contrario, sirven para dejar de sentir los filos de la realidad. Pueden ser tan buenas como las anteriores, pero se desvanecen sin dejar arenilla en la garganta.

    El próximo 22 de noviembre se estrena por la compañía el Teatro del Duende en la sala exlímite (Usera, Madrid) Fortaleza Europa, del dramaturgo belga Tom Lanoye. Conozco el texto y puedo asegurar que es de una magnífica condensación en carne viva de nuestro estado de malestar. A pesar de lo que el título pudiera sugerir, no trata de aquellos a los que no dejamos entrar en Europa, sino más bien de los que Europa expulsa como pus de heridas en putrefacción.

    William, Marga y Arthur en el campamento de la Gare de Fes. 2017. (del libro)

    Se acaba de publicar Mientras tanto escribo para resistir. Sintiendo fronteras. Camboya-Marruecos (Decordel, 2018), de Margarita Bujosa Segado. Despojándose de la soberbia camuflada del lenguaje académico, que se autocensura la literatura y el yo para ensanchar el ego, la autora etnografía una comunidad de mujeres camboyanas en lucha contra la expropiación de sus tierras y la vida de un grupo de pasajeros en la Frontera Sur, en tránsito permanente frente a la línea Nador-Melilla.

    Si Fortaleza Europa habla de una Europa que expulsa a los de dentro, Mientras tanto viene contarnos la cotidianidad y la lucha tenaz de aquellos a los que no deja entrar. A los que, si consiguen saltar exitosamente la valla –“¡boza!”–, también intentará expulsar con devoluciones en caliente o, como se llaman desde su institucionalización en la Ley de Seguridad Ciudadana (2015), “rechazo en frontera”.

    Son dos caras de nuestro mundo, y de las obras de las que hablamos, que se entienden bien juntas: la expulsión y el rechazo, y que nos abocan a un mundo en huida constante y en shock.

    Distancia entre el campamento en Casiago y la barrera de Ceuta

     

    La realidad representada en la creación es la de un planeta con más de 68 millones de personas desplazadas forzadamente; la de un estado de tránsito permanente, que en la obra de Lanoye se expresa llevando el escenario a una estación de tren donde se encuentran personajes en fuga, de diferentes procedencias y épocas;  el perpetuo estado de shock – o chu aroam (dolor en el alma, en camboyano)– que proviene del dolor acumulado por los pasajeros durante la adventure y en el espacio en que el tiempo muere a las puertas de la Europa fortificada, durmiendo al raso en el bosque de La foret o en el Centro Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de El Tarajal.

    Advertimos que muchos de los personajes de la obra de teatro también viajan con el shock en la maleta: un soldado que ha sufrido la inhumanidad durante la Primera Guerra Mundial, un judío deportado tras vivir los campos de concentración, tres prostitutas viejas que sienten que tienen que huir lejos para tomar el control de sus cuerpos (morir, rejuvenecer, parir) tras toda una vida cediéndolo a los hombres …

    La sucesión de monólogos lacerantes de Fortaleza Europa traslada al afuera, y los fragmentos de la etnografía militante de Bujosa conectan con el adentro, porque es de aquí de donde proviene el shock, de una gran fortaleza con enormes muros. Así, el soldado belga de Fortaleza Europa se refiere a la destrucción causada por la guerra a pesar de las grandes fortificaciones de su país –“desde hace siglos nuestro pan sabe a la sangre de Europa”–, muros gruesos que, a un lado, al otro y sobre la misma línea fronteriza, tienen idénticos apellidos: “la valla actual de Ceuta fue construida en 2005 por Dragados con un coste de construcción y mantenimiento de 18 millones de euros. Ferrovial se encargó posteriormente del mantenimiento, ingresando hasta 2014 más de 8 millones de euros”, nos cuenta el libro…

    …y, de vuelta, las personas entrevistadas en la etnografía se expresan como si de una tragedia, bien real, se tratara:

    A mí todo esto me hace daño, porque cuando veo a toda esa gente que ha perdido su vida solo por una valla cuando son siempre los hombres quienes la han fabricado o bien no podemos decir el mar, el mar no mata (silencio) somos nosotros los hombres quienes matamos.

    Dany (28), entrevista abierta, Tánger 03/2017.

     

    En algún momento del texto, el judío jasídico, que será interpretado por el actor Daniel Heras, se refiere al carpintero y poeta socialista Mordechai Gebirtig, que –dice– era “hombre sensible autor de nuestras más hermosas canciones, poseía esa sonrisa más que nadie…Incluso en su deportación seguía sonriendo hasta que un soldado creyó que se reía de él y le disparó”. Es esta una imagen de la que Europa lleva décadas tratando de huir y cuyo espectro vuelve a través del odio de la extrema derecha, las concertinas, los cuerpos flotando en el Mediterráneo o acribillados en el Estrecho…

    Es esta la puta realidad de un mundo que niega la vida y el arraigo que, a veces, consigue calarnos a través de un texto apasionado o una representación teatral preñada de verdad.

    [box]*Fortaleza Europa se representará en la sala exlímite (C/ Primitiva Gañán 5) los días 22, 23 y 24 de noviembre a las 20:00, y el día 25 a las 12:00 y 20:00 h. Mientras tanto escribo para resistir puede adquirirse en la web de la editorial o encargarse en cualquier librería[/box]

  • Cosas que me dijeron los muros de Madrid

    Cosas que me dijeron los muros de Madrid

    Un fragmento de un muro en Leganés

    Es difícil caminar por el barrio de Malasaña sin toparte con chicas o chicos posando sobre las paredes del barrio. Fuerzan posturas estéticas que han aprendido de las revistas de moda como si fueran modelos. Se muerden los carrillos por dentro, arquean la espalda y proyectan los ojos hacia el objetivo.

    Hace unos años esas mismas paredes, cuyos graffity o locales de ocio hoy sirven de escenario de la fotografía, solían sostener carteles políticos o pintadas reivindicativas ya que, hasta los noventa, Malasaña solía ser uno de los barrios donde se escenificaba el conflicto social en Madrid, entre otras muchas cosas.

    En la estampa se concentran muchas aristas de la mercantilización extrema de nuestras sociedades. Que una modelo venda su imagen es normal, es su profesión, lo extraño resulta que escolares, albañiles o u oficinistas adquieran las actitudes de una modelo para aparecer en redes sociales en las que nadie les paga o mandar una foto a sus amigos.

    Desde que en los años veinte el tiempo de ocio de la clase trabajadora comenzara a comercializarse masivamente, la mercantilización se ha abierto paso a mordiscos, comiendo más y más esferas de nuestras vidas. Los barrios tienen marcas (Malasaña) y targets. Nosotros y las calles, juntos, conformamos postales.

    *

    Paso cada fin de semana por un gran muro amarillento en Tetuán. Es la pared exterior de un polideportivo municipal (al que llevo a mi hija a natación), y en el aparecen y desaparecen pintadas. Imagino que lo repintan con cierta frecuencia de ese amarillo mostaza-sucio por su carácter público y lo inconveniente de algunos mensajes.

    De la pared porosa emergen declaraciones de amor, firmas y muchos mensajes políticos. En no pocas ocasiones se producen auténticas guerras semióticas, propias de la puerta de baño público. Mensajes de un grupo fascista dialogando con otros de grupos antifascistas, por ejemplo.

    El muro amarillo recién borrado…y recién pintado

    Casi cada fin de semana, desde hace tres años, pienso lo interesante que hubiera resultado haber llevado un registro visual del muro. Pintadas, pintadas pisadas, pintadas contestadas, muro repintado, primera nueva pintada de la nueva vida de la pared…y vuelta a empezar. Suelo pensar, “menuda ocasión perdida”, y dejo pasar la ocasión de fotografiarlo con el móvil para volver a pensar, meses después, “jo, hubiera merecido la pena haber empezado, sigue mutando”. Soy un desastre.

    Recientemente, se ha puesto en marcha un proyecto desde alguna instancia del Ayuntamiento, donde están participando vecinos y una academia de arte del barrio, para elegir los motivos con los que se va a decorar el muro. Me resulta interesante pensar que un proyecto valioso, -la participación vecinal y artística me agradan-, entrará en conflicto con la locura comunicativa y la viveza del muro amarillo-feo. No pretendo criticar el proceso sino poner de manifiesto la naturaleza compleja y conflictiva de la calle, de nuevo latiendo en la superficie inerte de un muro.

    *

    Caminando con J. por el barrio, ella suele advertirme a cada paso de las nuevas pintadas llevadas a cabo por un tal Daro. Un auténtico bombardero que tiene tagueado cada rincón del distrito en el que vivo y muchas calles de otros cercanos.

    La menor altura de mi hija de siete años hace que pueda ver antes que yo Daros en lugares inverosímiles –bordillos, aristas, filos-. Le gusta fijarse en las ligeras variaciones que va introduciendo en la firma (trazos en la letra O o adornos, realmente toscos), los colores, las técnicas (spray, rotu y ¡hasta ceras!). Daro es un estajanovista de la pintura y J. y yo le hemos cogido cariño. A la calle Francos Rodríguez la llamamos la ruta del Daro y fantaseamos juntos sobre su verdadero nombre, sus motivaciones o, incluso, con su carácter. Nos gustaría mucho conocerle.

  • Domingo de cromos y cultura fanzinera

    Domingo de cromos y cultura fanzinera

    Si Martin Tupper, la Chica Explosiva y sus secuaces presentan novedades estamos obligados a gritarlo a los cuatro vientos. Una serie de colecciones de cromos y facsímiles de primorosa factura con buena charla y la ambientación musical. Seguro que no tienes nada mejor que hacer el domingo a la hora del vermú que ir a La Íntegra a ver qué sorpresa nos deparan los creadores detrás de los fanzines Jo, tía! y Los secretos del universo.

  • Más tirón que Pablo Iglesias: crónica de la ruta por los bajos fondos con La Felguera

    portada¿Qué tiene La Felguera que nos enamora tanto?

    La cosa era de mirar atónito. Así que todos nos dedicamos a mirar atónitos a nuestro alrededor: gente y más gente saliendo del Campo de la Cebada, lugar de encuentro para la ruta por los bajos fondos madrileños que había de servir como presentación del último libro editado por La Felguera, Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923). Los había de todo tipo. Predominaban los jóvenes -de entre chavalín y joven tullidito-, había punkis, culturetas, modernitas, epígonos de la bohemia de finales del XIX y hasta peña, como yo mismo, que parecía normal pero que vete tú a saber…

    Servando Rocha y Carlos Arévalo, los cicerones de la noche, empezaron entre agradecidos y acojonados por semejante concentración, en la trasera del Mercado de la Cebada. La manada le disputaba eso que cursimente llamamos ahora espacio público a las terrazas de La Latina, y alguna despedida de soltero miraba hacia abajo con gesto de me han comido la tostá.

    felguera

    ¿Qué por qué los queremos? Porque para ubicarnos en los bajos fondos de principios del siglo XX hicieron añicos un ejemplar del Código Penal ¡tris- trhas -zzsssh!

    Nos sumergimos en el ambiente del vecino café cantante Los Naranjeros, en 1911, del aún más lúgubre El manco, en Cascorro, y viajamos al incendio del teatro Novedades, tragedia que sumó hasta 90 muertos (en cuyos cadáveres se encontraron tatuados los navajazos de algunos espectadores, que habían tratado de salir de allí a mojás). A mi lado, un grupo de talluditos con gesto castizo y resabiao asentía, y una mujer añadía detalles a las anécdotas.

    El grupo se movía como una mancha amorfa por la ciudad, cortando las calles a su paso y entrando algunos en los comercios para comprar cervezas. En mi primera parada un espectro muy corpóreo de la golfería de los barrios bajos chirló unas lastas de Mahou Clásica. Pobres chinos.

    Carlos nos ilustró sobre las cuitas entre monjas jerónimas y franciscanos en Vara del rey. Querellas de la jerarquía eclesiástica, pues no debían llevarse tan mal frailes y monjas cuando plantaban -de ahí el nobre de la calle- rudas, cuya principal propiedad es anticonceptiva. A mi lado la guiri que sabía español le traducía un chiste de Carlos al resto de los guiris. “Ahí estaba el matadero que daba nombre al Rastro (de sangre), ahora hay una residencia de ancianos”. No sé si el chiste fue voluntario pero hasta los guiris se rieron.

    ¿Qué por qué queremos a La Felguera? Pues porque ya no hay manis en Madrid.

    Toledo-Humilladero- Segovia- borrachos en los portales, jauría de turistas y San Francisco el Grande iluminado copando el horizonte. -“¿Por qué es esta manifestación?” – “no, qué va, es la presentación de un libro”.

    En la Plaza de los Carros Servando nos ilustró sobre la curiosa repercusión que tuvo el caso de Jack el Destripador en Madrid, al que la prensa local,  como si fuera un extranjero ruso en el Betis, rebautizó como Jaime o Juan el Destripador. Parece que anduvo la sociedad bienpensante un tanto acojonada con un supuesto destripador patrio y hasta se llegó a situar aquí al asesino de Whitechapel.

    En la plaza de la Paloma, ante la mirada de una vecina que alucinaba en la ventana, escuchamos hablar de las sórdidas condiciones de vida de las casas de vecindad y las casas de dormir, cuartuchos donde por unos reales podían aposentar el costado, hacinadas, aquellas gentes humildes que sobrevolaban la noche. Muchos de esto tabucos estaban en la trastienda de las tabernas cercanas, como en la que hoy es Casa Dani (tasca centenaria que nos encanta ¿verdad Arturo?)

    Bajamos hacia la Puerta de Toledo y luego hasta Gasómetro, y por el camino nos miraron un par de perroflautas acampados. ¿Serán los perroflauta de esquina y perro objeto de reivindicación de las Felgueras del futuro como son hoy los golfos o los trogloditas?

    ¿Que por qué amamos La Felguera?

    Pues porque nos hablaron de un torero revolucionario, hacen libros con formatos tan chulos como los que venden en el VIPS, insultan a los banqueros, se acuerdan de las Cambroneras y las Injurias, reunieron a centenares de personas para, al fin y al cabo, hablarles de Baroja y porque son la hostia de simpáticos.

    Toca la pega. Mi imagen mental del Madrid de los barrios bajos es muy distinta a la de la gente de la Felguera parecía contarnos ayer. Decía Carlos Arévalo que en el Rastro “algunos hasta compraban, la mayoría iban a robar”. Y NO, más bien iban a vivir, lo que incluía en ocasiones un amplio repertorio de ilegalismos, pero también redes de apoyo vecinal, comercio (formal e informal), trabajo mal pagado en los tajos o en la Fábrica de tabacos…La visión de aquellos malvivientes como despojos miasmáticos de rasgos endemoniados que vomitaba la prensa burguesa no refleja necesariamente la realidad de los habitantes de los barrios bajos que ¡claro que en muchas ocasiones llevaban cheira!

    No estoy del todo de acuerdo con el retrato barojiano de la golfería pero entonces ¿por qué amamos a La Felguera? Pues por reivindicar a mucha gente olvidada, pobres de solemnidad, nadies que abarrotaban el Gran Madrid que pronto sería el de la Gran Vía y porque lo hacen a ritmo de punk. Por caminar apasionadamente y hacer punk.