
Dicen que las noches de luna llena los índices de criminalidad aumentan. Minucias. Quiero saber de qué forma ha influido el ruido nocturno del Puto Helicóptero en los ataques de locura transitoria en Madrid.
Desde, más o menos, Semana Santa, no ha habido noche (y a veces mañanas) en que el TACA TACA TACA TACA TACA no haya sobrevolado mi casa, cerca de Cuatro Caminos. En una ocasión me asomé a la ventana y estaba tan cerca que pensaba que el piloto me pediría fuego.
Tienen que ser mentira las cifras que hemos visto publicadas sobre los costes de mantener un helicóptero en vuelo. Es imposible –quiero creer- que tal dispendio sea posible. En esta noticia de 2013, por ejemplo, El Mundo decía que cada hora del helicóptero de la Policía Nacional cuesta 2.200 euros entre el combustible y personal.
La cosa no es en mi casa, como muchos sabréis. En las redes es un clamor y hay gente quejándose de lo mismo en Usera, Lavapiés, Centro…¿Cómo es posible que los medios locales no hayan ofrecido información alguna al respecto?
Recientemente, le estuve preguntando a un policía, que me dijo que no sabía a qué se debía, y que dudaba de la utilidad del operativo a efectos policiales. También me confirmó, por cierto, que no hiciera ni puñetero caso a la oleada de whatssupps sobre supuestas alertas terroristas.
Entonces ¿qué pasa con el Puto Helicóptero? Ni idea, pero puestos a sospechar pensamos que algo tiene que ver con el aumento súbito de la seguridad ostentosa en Madrid. Con las metralletas omnipresentes en la estación de Atocha o en la Puerta del Sol.
¿A quién beneficia el miedo? Eso es sobre lo que debemos reflexionar.



