
Esta semana la fotografía del político madrileño de turno tuvo como excusa el Metro. Pudimos leerlo en los medios: la línea 2 se llamará línea Vodafone hasta 2016 (El Mundo). Es una iniciativa de la Comunidad de Madrid que continúa lo de cambiar el nombre de la estación de Sol en 2012.
Más allá de que uno pueda estar de acuerdo o no, y personalmente creo que Vodafone debería encontrar formas más sutiles de patrocinar el Metro de Madrid (qué decir: hay líneas enteras sin cobertura, sería un placer que Vodafone hiciera posible que tuvieran cobertura y, a cambio, un cartel en las estaciones beneficiadas recordara a los pasajeros de quién fue la cortesía de instalar esa cobertura), como se discutió en uno de los blogs que ya han hablado de este tema. Pero parece que no: que ni en la administración ni en Vodafone están a favor de las delicadezas, aunque sean como la de este ejemplo, algo que viajeros de Metro y habitantes de Madrid en general seguro agradecerían.
Y como digo, más allá de que uno esté o no de acuerdo con el nivel de penetración de marcas en ciertos espacios públicos (algo que no deja de ser opinión) creo que es un esfuerzo bastante baldío: los cambios de este tipo han de ser socialmente aceptados, y ahí creo que muchos la seguirán llamando roja, o la llamarán dos, pero pocos, creo que muy pocos, van a llamar a esa línea Vodafone.

Mucho se ha hablado de lo absurdo -y caro- de construir aeropuertos en cada capital de provincia pero poco o nada se dice de construir líneas de Metro a lugares poco poblados (para los que hay otras alternativas), únicamente con fines electorales y gastando un dinero que al final acaba pagando el viajero con creces.